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MILTON FELIX: PINCELADAS TOCANDO UNA SINFONIA DE COLORES
Por: Patrick Landry

Hablar de pintura es siempre una cosa agradable y al mismo tiempo un riesgo permanente. Pero como lo hace el artista, el crítico debe tomar posiciones para defender lo que le gusta.

Hablar de pintura es siempre una cosa agradable y al mismo tiempo un riesgo permanente. Pero como lo hace el artista, el crítico debe tomar posiciones para defender lo que le gusta.

La pintura de Milton Félix da ganas de entrar y caminar en su mundo. Cuando estamos en frente de estos cuadros algo sucede. Es, que hace participar el visitante no como de costumbre sino que es imposible no estar captado por la dinámica interna de sus creaciones. Es como una invitación a un viaje músico visual. Esta doble identidad de sus obras permite hacerlo. Cómo? Simplemente abriendo los ojos y manteniendo las orejas conscientes de que ellas deben jugar también un rol en la apreciación de sus pinturas de manera indirecta porque existen interconexiones entre los diferentes sonidos.

Su mundo está hecho de libertad y creatividad. Son las dos cosas más importantes para él. Generalmente, empieza con una hoja porque tiene no solamente un movimiento interesente sino también que con esta forma, él puede multiplicarla, descomponerla, sin destructurla. A partir de esta hoja, que es como una matriz, buscando y desarrollando su vocabulario propio. Así poco a poco trabajando sin fin sobre este esbozo, va a llegar a un punto que le permite hacer aparecer una construcción plástica que tiene como base un expresionismo particular. Sin embargo, en sus obras aparecen influencias diversas entre orfismo y arte abstracto, pero sobre todo una forma de abstracción lírica como en la pintura del pintor suizo Gérard Schneider que siempre busca en la forma una manera de expresarse.

Del orfismo de Delaunay, Félix saca esta forma de propagación de ondas o de matriz la diferencia es que en el orfismo la idea que esta la luz descompone en colores las formas, y en la obra de Milton es realmente la transposición del efecto vibratorio del sonido en ondas. Justamente, el universo de Félix es libre como la difusión del sonido en el aire así mismo que las ondas se propagan en la superficie del agua. Sus pinceladas lo hacen de la misma manera, es una pintura en movimiento libre y constante que tiene solamente como código la libertad de expresión. Expresar exprimiendo la esencia de las cosas es lo que define más sus creaciones. Hacer visible la libertad del color y de la línea. Hay una impulsión invisible que da una dinámica interna fuente de una energía de los elementos físicos del cuadro que son la línea y los colores. En el cuadro titulado "siempre allegro" se nota de manera sumamente clara esta explosión de materia colorida. El fondo parece un receptáculo donde percuta un pedazo de materia original que tocando esta pantalla se dispersa en las manos del pintor en una miríada de formas coloridas y luminosas. Tal un director de orquesta el artista da el tono a esta sinfonía. El sabe poner cada forma, elegir cada tono de color, dar a cada línea su rol para que todo se unifique en una composición que tiene unidad y diversidad. Esta difusión de formas tiene como base la improvisación. Para Milton, todo debe evocar la libertad de la línea y del color. El azul del lado izquierdo entra en resonancia con el azul derecho. Igualmente por la forma. Aunque todo esté en movimiento por sus pinceladas rápidas y nerviosas, sale de sus cuadros un equilibrio que realmente no sabemos de donde lo encuentra. Es un golpe de fuerza impresionante.

En los cuadros donde se encuentra la presencia humana, tenemos también todo lo que vimos antes. Es decir que existe un vínculo entre todas sus creaciones, un camino llamado experiencias improvisadas, un hilo conductor.

La representación humana da como un estatuto diferente. Frecuentemente, esta figura ocupa en término de espacio una gran parte del cuadro o sino su presencia llena el lienzo. Además, el cuerpo humano da una verticalidad.

En el lienzo "Me voy" la expresión gestual y la focalización en el cuerpo hacen salir el personaje de su bidimensionalidad. Este pedazo de carne me hace pensar en el "buey desollado" de Rembrandt. Estos dos pedazos de carne tienen en común que la materia pictórica es trascendente para el pintor y llega a un punto que no es más materia pero vida de los elementos.

Lo particularmente interesante es la utilización y la presencia de la escritura. Escribir es una forma de empeño intelectual para cualquier artista. La escritura llena dos funciones: el sentido de las palabras es decir; el empeño de una parte, y de otra parte la forma hacer las letras da un ritmo a la composición. Además es un pedazo dentro de la composición. Alechinsky, pintor belga que usa mucho esta técnica con un estilo cercano al expresionismo abstracto. Preguntando sobre este tema Félix considera que aparte de ser un medio de expresión, la escritura juega un rol pictórico sumamente importante. Se parece a la partición de música, da un ritmo suplementario a sus composiciones.

Para tener siempre estas búsquedas en movimiento, el prefiere la técnica del acrílico porque en su proceso de creación, esta técnica le da un resultado casi inmediato, lo que conviene más que el óleo.

Ver esta exposición da una oportunidad no tan frecuente de acercar una cierta forma de expresión de libertad y de alegría de vivir, aliado a un sentido artístico que nunca falta.


 


Me voy, 20" x 24", Mixta / Tela, 2008

Recovecos, 20" x24", Mixta / Tela, 2008

Laberinto I, 22" x 22", Mixta / Tela, 2008.

Laberinto II, 22" x 22", Mixta / Tela, 2008

Tocando para ti, 40" x 30", Mixta / tela, 2008

Rojo, 20" x 24", Mixta / tela, 2008